Connected

Connected

¿Qué te conecta? Solemos vivir por encima de nuestras orejas, gobernados por nuestro cerebro y un poco escorados hacia la izquierda, hacia las palabras y los pensamientos.
¿Qué te conecta? ¿Estamos o vamos? Siempre andamos buscando algo más allá y ¿qué pasa con lo de aquí? ¿Lo vemos? ¿Lo sentimos?
¿Qué te conecta? Muchos de nosotros conducimos hasta el trabajo, ya sea en coche o en moto. Un camino que hacemos siempre y que no hacemos nunca. Nunca hacemos ese camino porque estamos en otra cosa. Si nos multaran por la gente con la que vamos en el coche cada mañana las cárceles estarían llenas. El jefe, la pareja, los hijos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, el cliente. Cuando realmente estamos conduciendo es cuando sucede algo fuera de lo normal y ponemos todos los sentidos en aquello. Si alguien hace una acción que nos sorprende de inmediato conectamos con ese momento y reaccionamos estando presentes. La lástima es que instantes después, cuando la situación está controlada (o estandarizada) dejamos de conducir para volver a poner gente en el coche, como seguramente la santa madre del conductor que nos ha sacado de nuestra anestesia diaria, que culpa tendrá ella. Incluso el conductor, nadie hace algo para provocar a los demás, su actuación ha sido la mejor que ha podido elegir porque no tenía otra
¿Qué te conecta? He hecho una prueba, una conversación con alguien, no hace falta que sea la más importante de la vida o si hay vida en Marte. Una simple conversación que llevaba un ejercicio implícito, no pensar en nada, no juzgar ninguno de los gestos de mi interlocutor sólo verlos y sentirlos, no permitir que mi mente se escapara en nada más. Solo estar en la conversación con todos los sentidos enfocados en ella, no sólo escuchar, decir la mía también. Brutal lo que pasó, podría reproducir palabra por palabra la conversación, podría decir a que olía el momento, que gestos hacía la otra persona y que gestos hacía yo. No había nada más pero mis sentidos se multiplicaron y veías otras cosas que pasaban a tu alrededor, oías otras conversaciones y todo ello sin sacar el foco de la verdadera conversación. Si estás en absoluto presente incluso puedes sentir tu culo apoyado en la silla. Si estás conectado con el presente el resto da igual y no es que el resto no sea importante es que sólo existe tu presente. Puedes tener mil dificultades, problemas importantes, quebraderos de cabeza pero son eso, temas de tu cabeza, si estás en presente sólo pasa lo que está pasando.
Estar en un sitio con la cabeza en otro no hace más que vivas de un pasado que no puedes cambiar o de un futuro que no tienes ni idea de cómo será.
¿Qué te conecta? Concentración, atención. Son términos que podemos usar casi indistintamente y están muy lejos de ser sinónimos. Cuando una acción nos exige plena concentración, que nuestra mente esté enteramente metida en ella nos agota físicamente. Cuando estamos atentos en una acción es porque estamos presentes, no nos representa ningún esfuerzo, es más nos llena de energía, salimos con un subidón tremendo cuando estamos plenamente en esa acción. Y podéis pensar cualquiera que se os ocurra y que penséis que podéis estar presentes. Dos horas de película en la que entras en estado de plena atención, estás disfrutando o quizás sufriendo porque es de terror y estás asustado. Pero si la vives estás en ella y no cansa, estás plenamente conectado a todos los detalles, son dos horas de disfrute. Pero si tienes un nivel de inglés justo y ves la misma película en versión original y sin subtítulos, en la que debes estar plenamente concentrado en los diálogos por la dificultad del idioma sales extasiado del cine. Has estado concentrado.
Nos conectamos cuando ponemos atención a lo que hacemos a lo que nos rodea
¿Qué te conecta? Suelo hacer un ejercicio para sentir que conecto con el momento que vivo. Voy en transporte público, normalmente en el metro y no pienso en mis cosas como seguramente hace la mayoría de gente, me conecto con mi entorno. Observo, escucho, siento. Es allí donde puedes ver cosas que pueden llegar a sorprender. Por ejemplo que somos de comportamiento miméticos como que todas las personas de un mismo asiento cruzan las piernas hacia el mismo lado. Que podemos ir apretados en hora punta pero que si en el asiento de cuatro solo está una persona y alguien se sienta al lado en lugar de dejar un espacio en medio, cosa que ocurre raras veces, puedes sentir la incomodidad de esa persona. Que vas viajando con el metro a medio llenar, donde las personas que van sentadas miran su Smartphone y hay alguien que sólo viaja, mirando hacia arriba y que encuentra tus ojos mirándolo y sonríe como si dijera “sí, yo también soy raro”.
¿Qué te conecta? Vivimos desconectados. O estamos maldiciendo nuestro pasado porque no estuvo bien o porque lo estuvo y se acabó, o estamos haciendo planes de futuro. Cuando lo único que importa, lo único que existe es ahora, aquí y ahora. Lo demás es attrezzo, lo demás no son más que ilusiones, estados mentales, aquellos que tarde o temprano nos agotaran.
¿Qué me conecta? Escribir, una buena película, estar a veinte metros de profundidad con mi botella a la espalda, conversaciones de dos horas por teléfono con la persona que amo, una tarde de sofá abrazado a ella.

Salut!!!

By | 2018-05-25T10:59:06+00:00 octubre 14th, 2015|Sin categoría|0 Comments

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