Cuando nuestros propósitos se convierten en enemigos

Cuando nuestros propósitos se convierten en enemigos

¿Ya has hecho los propósitos para este año?

El mismo ritual cada primero de Enero. Escribir aquello que vas a hacer durante el año, como si hoy no fuera otro martes más. Como si ayer se hubiera acabado una era y hoy comenzara otra. Es un ritual de lo más hermoso, me vas a permitir ser irónico, ¿no?

Cuando he cogido el papel donde apunté mis propósitos de hace un año he comprobado que he cumplido cero. De hecho he cumplido uno pero era el de la posdata. Decía así: “PS.: Como suele ser habitual no vas a cumplir ninguno así que te voy a dejar uno que espero que cumplas. Último propósito para el 2018: No te mueras”. ¡Por lo menos he conseguido uno!

El resto son los normales de cualquier humano; tengo dos que son recurrentes cada año. Uno de ellos es como un trabajador de ETT, le renuevo el contrato todos los lunes: hacer dieta. El otro ha dejado de ser propio para convertirme en sponsor: ir al gimnasio. Pago cuota pero no voy.

¿Por qué los propósitos a inicios de año?

Lo normal sería el día de tu cumpleaños, si quieres hacer propósitos anuales. Más que nada porque las fechas no son más que convencionalismos para no perdernos del todo, para seguir atados (y creernos libres) a unas normas, aunque viendo cómo vamos creo que nos está costando no hacerlo. A no ser que hayas sido uno de esos tocapelotas que naciste el uno de enero, y para más tocapelotas el segundo de tu provincia; así que ni salías en la foto con el concejal de turno ni te colmaban de regalos y, encima, jodiste la fiesta a tus familia.

Volvamos a los propósitos.

Ponerse objetivos. Marcarse metas. Aunque puedan parecer simples o pequeñas siempre son positivas, mientras no vivas en ellas. Una meta marcada es un destino donde llegar en algún momento. Estoy en A, quiero llegar a B, es hora de establecer una ruta. ¡Perfecto! Ponte en marcha, con ayuda o sin, con más medios o con menos. Alguien dijo aquello que el camino empieza en el primer paso. Pero no vivas en tus metas. Vale, perdona, no soy nadie para decirte que debes o que no debes hacer, es lo que yo siento. Y si quieres escuchar mi opinión sigue, sino un abrazo y hasta siempre.

¿Te has dado cuenta que si deseas mucho algo puede llegar a obsesionarte que te impida hacer otras cosas?

Hace unos días, en un debate muy interesante con gente tan friki como yo, se hablaba de los objetivos y de sus consecuencias. ¿Por qué digo que nos vivas en tus metas? Podemos llegar a desear tanto un objetivo, tener tantas expectativas de conseguirlo que nos joderá mucho si no lo conseguimos. Convertir un deseo en una obsesión nos sacará del camino, hará que nos perdamos el resto. Puede hacer que nos ceguemos.

Puedes pensar que no poner todo lo que tienes en un objetivo es resignarse a no conseguirlo, que no le das toda la importancia. Y esa fue la palabra clave en la frikireunión: Importancia. Prueba a ponerte un objetivo que te motive, que te ilusione, que desees y quítale la importancia de conseguirlo. Cuando tu cabeza no está ciega por conseguir el objetivo y que no haya nada más aparece la magia, aparecen formas de cambiar cosas que no funciona para mejorar y llegar a él, aparece la creatividad. Porque ya no te provoca ansiedad. Y no es resignación, es aceptar que, a veces, no se consigue todo. Y que otras cosas vendrán. Que otras cosas harán que nos levantemos motivados por la mañana. Acepta que no puedes controlarlo todo, que no vas a conseguir todo y, es probable, que consigas más de lo que esperas.

Mis propósitos de este año.

De entrada este año, diecinueve, es primo, que para los nostálgicos-espirituales-fumados es mágico. Y si no lo es, pues me lo creo.

Es martes por lo que mi primer propósito lo hice ayer lunes y me lo saltaré dentro de un rato. Y en un par de días habrán cobrado la cuota de patrocinio del gimnasio.

Este año he decidido hacer algo diferente. Voy a mezclar mi pasión: escribir; con mi enfermedad: exhibicionismo. Voy a darle caña al blog, supongo que durante unos meses haré cambios en mi web pero ya es hora que le dé profundidad a mis escritos. Los pasados están más cerca del pleistoceno que de hoy.

Este es mi plan.

Propósito 1

La idea es publicar cada martes (este año hay cincuenta y tres, es que empezamos y acabamos en martes). En los post no sé de qué hablaré, voy a obviar las recomendaciones de los que saben de esto y no voy a coger un tema y estirar del hilo. No tengo ni idea de qué te hablaré durante el año. No quisiera entrar en política, sexo, religión, fútbol, por lo que me será difícil escribir tantos post hablando de escoger entre caramelos de menta o de limón.

Propósito 2

Otra idea es que cada segundo martes de mes escribiré un cuento, más o menos largo. ¿Cuántos tienes escritos ya? Ninguno y me da pánico, el cementerio está lleno de valientes.

Propósito 3

Y, por último, y es lo que más ilusión me hace es que cada cuarto martes de mes escogeré un tema que me haya hecho crecer durante los últimos años y lo sazonaré recomendándote a quien me ha ayudado en ese aprendizaje. No pretendo que te fíes de mí y que te creas que esa persona es la idónea para ti. Lo que quiero mostrarte son dos cosas: la primera que no tienes por qué hacer el camino sólo, siempre habrá alguien que te puede acompañar; la segunda es que ellos son alucinantes, nunca recomendaré nada sin haber probado su magia y comprobar que me ha servido. La suerte de haber contado con esta gente va mucho más allá de la gratitud que puedo mostrar. Alguien los puso allí y caminar a su lado ha sido una enorme aventura.

Hay otros objetivos, pero todo a su tiempo (por cierto, cada viernes publicaré una ida de olla en instagram, por si te aburres). Este es el primer post de cincuenta y tres, un reto para mí, una locura para ti si me sigues.

Espero que aquello que desees se cumpla y que provoque en ti la sensación de plenitud que me está provocando que me leas. Para mí ya estará bien que este año también se cumpla mi posdata.

Salut!!

By | 2019-01-01T09:29:31+00:00 enero 1st, 2019|Sin categoría|0 Comments

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