Cuento: Maquillaje

Cuento: Maquillaje

Cuando esta mañana me han dicho que sería yo quien te atendería, imagina, he tenido un choque de emociones bestial. Entre tristeza y alegría ansiosa, entre poder verte y ser yo. Buff!!! Esto es muy raro, tenerte en mis manos durante un rato es algo que siempre he querido, quizás no así pero te tengo conmigo.

Si me permites voy a empezar, no quiero que todas esas personas que esperan allí fuera se agobien porque tardo mucho. Ya sé que te han maquillado miles de veces, es lo que tiene ser alguien importante con un enorme grupo de fans detrás, pero ahora estás por unos minutos en mis manos y lo voy a disfrutar, te voy a tratar con el cariño y el respeto más grande.

Entre los nervios de tener a mi cantante favorito conmigo y la responsabilidad de hacer un buen trabajo, creo que no voy a dejar de hablarte. En realidad soy una cotorra. Mis amigas dicen que nunca me casaré porque no hay ningún hombre que quiera casarse con una radio. Ni bajando el volumen. A ti te lo puedo confesar, hablo porque no se estarme callada, cuando me callo siento que la otra persona va a decir algo más interesante y voy a quedar como una tonta. Un amigo me dijo que, si los humanos tuviéramos un cupo de palabras a decir durante nuestra vida, yo me quedaré muda a los treinta; ya ves, me quedan tres años de hablar y de búsqueda del Grial de las palabras.

Me voy a aprovechar de tu experiencia y saber en el mundo del amor; sé que no es así, pero siento que algunas de las letras de tus canciones hablan de mí. No busco respuesta porque no me hace falta pero mi pregunta sería ¿te enamoras del personaje o de la persona? Vale que personaje y persona sean el mismo ente pero hasta qué punto hay de uno y de otro. En tu caso y en todos los del mundo de la farándula, donde sólo conocemos la fachada, el personaje puede más que la persona. Incluso, a veces, el personaje se come a la persona. Pero también creo que no podéis mantener el personaje tanto tiempo si no pasa lo que digo, engullido por el bufón. Y así te conviertes en otra cosa. Si fueras uno de esos de One Hit wonder vale, mantienes el personaje; pero alguien como tú, con tantos años en lo más alto, el personaje se va desvaneciendo y queda la persona. No puedes esconderte tanto, no me lo creo.

Y esto es lo que pasa en la vida real (no quiero decir que la vuestra no lo sea, pero está en otro plano, ya me entiendes). Conoces a alguien y te muestra lo que quiere mostrarte, encima tú sólo ves lo que quieres ver porque empieza a gustarte. Pues lo tienes claro, amigo ¿eres capaz de saber cómo es esa persona? Tienes la opción de decirle “me gustas mucho como eres, y eres así (y se lo explicas) y yo me quedo con esto bueno de ti, lo demás no lo saques mientras nos relacionemos”. Ya, seguro que es una de las causas por las que estoy sola.

Creo que te voy a poner algo más de color en las mejillas, te he dejado demasiado blanco.

¿Estamos seguros de lo que amamos? ¿De cómo amamos? He estado enamorada dos veces, creo. Y la única razón por la que lo estuve, sobre todo la segunda, era que no lo sabía. No había motivo. Me desconcertó, me preguntaban porque le quería y no sabía que responder, simple, le quería y ya está. Yo no sé nada del amor, nadie te prepara para esto y lo que te enseñan (amigos, lo que ves en casa, Disney) es una mierda. Que si tienes que querer porque es buena persona, porque es una persona con futuro, porque es guapo. Bullshit!!!! Perdona, es que me enciendo. Todas las personas son buenas, lo que pasa es que hay actitudes que no son del común de la sociedad, y los pobres y feos ¿qué pasa? ¿no pueden enamorarse?

Ya, ahora me preguntarás porque no he seguido con ellos, tampoco te he dicho que haya estado con ellos. Te he pillado, ¿Eh? En realidad he estado dos veces enamorada y de pareja con ellos y ahora sigo enamorada de un tercero, luego te cuento, si tengo tiempo que con tanta cháchara se me tira la hora encima.

Espera que voy a buscar una toallitas que te he manchado un poco el cuello de la camisa.

Lo que te decía, estuve enamorada de mis parejas y se acabó. Un drama, sentía que me moría. Rompí yo las dos veces pero dolió mucho. Una porque me puso los cuernos con una compañera suya de la universidad. La rabia me hizo dejarlo y rayarle el coche, pero puede ser un atenuante que fuera muy joven, ¿no? Con el tiempo te das cuenta que no le dejas porque te ha puesto los cuernos, lo haces porque no ha cumplido con tus expectativas, con lo que piensas que era ese chico. Si desde el principio hubiera sabido que era un putero o un salido, o lo habría aceptado así o no habría empezado con él porque no entraba en mis valores. Igual que el otro, no supimos evolucionar juntos, se quedó en los veinte y yo aceleré, además creo que los tíos sois un poco más lentos en esto de ir hacia adelante. Por eso nos ponen tanto los hombres maduros, la mierda es que vivimos en una sociedad donde está mal visto una relación así. Ay amigo, si hubiera sido más valiente y hubiera dejado de escuchar a mi Pepito Grillo y más a mi corazón. Ha estado un tiempo en mi vida el tipo perfecto, de cuerpo deforme, calvo, cincuenta años pero con una cabeza que flipas. Yo creo que sería capaz de correrme escuchándolo, lo que pasa es que me reprimí.

En fin, vaaaale, quieres saber quién es el tercero, ¿verdad? Mi amor platónico, aquel que sabes que puedes regodearte en tu imaginación y sabes que nunca tocarás, porque es de otro planeta, de otro sistema solar, puede que incluso que de otra especie. Alguien que empezó siendo un personaje para convertirse en alguien que deberíamos besar el suelo por donde ha pasado. Alguien que ha estado casado dos veces y con no sé cuántas novias, pero por la cuales no puedes sentir envidia porque ellas representan una parte de ti, porque es alguien que se comparte. Porque es alguien superior a cualquier cosa. Joder, que me emociono. Supongo que sabes que hablo de ti, de tus caídas de ojos, de tu andar peculiar, de tus letras ligadas a notas que entran por los poros, de tu sonrisa tímidamente socarrona, de tus manos acariciando esas cuerdas que imaginas que son tus pieles sensibles y húmedas, engullendo tu guitarra con esos brazos que sé que dibujan mis pechos. Y tus labios, de donde salen todas esas palabras, los imagino jugando con los míos, húmedos mientras tu lengua los saborea y yo doblándome de placer aprieto con mis manos tu cabeza entre mis piernas.

Adoro cada pelo de tu cabeza, cada cicatriz de tu rostro, cada arruga de tus manos, cada silencio entre notas, cada inspiración entre palabras. Y es así, un amor imaginado, el que hará que no quiera a nadie como a ti; volveré a querer, lo sé, pero nunca como a ti.

Ha de ser hoy el día que te tenía que conocer, por fin he podido expresarte todo aquello que sentía cuando, mientras tu tocabas, yo me tocaba. Esas palabras encadenadas que me llevan tan lejos que ni mi cuerpo me podía seguir, tan entonadas como suaves cruzando umbrales prohibidos para sencillos silencios que no aportan tanto. Ha de ser hoy el día que te digo que no habrá nadie que sepa ordenar palabras, ordenar y dejarlas fluir, y dejarlas fluir y cantarlas y decirlas. Ya nadie podrá decir cómo has dicho, ya nadie será capaz de conseguir tan precioso valle, tan hermoso momento. Ojala hubieras sido tú, ojalá hubieras dicho tanto en mi intimidad, ojalá hubiera llorado tu alegría, ojalá hubiera podido decirlo antes.

Pero el amor es así de cruel, de duro, de hermoso, de bonito hasta doler por dentro, hasta herir la herida, hasta creer en lo que ves, en lo que oyes, en lo que sientes. Gracias por enseñarme a amar, gracias por dejarme amarte sin saberlo. El amor siempre puede con lo que no se puede.

Tengo que terminar, ya es la hora, vienen a buscarte.

—Hola Marta, nos lo tenemos que llevar, va empezar el funeral.

—Sí, ya está listo. Hasta siempre amor, te quiero.

By | 2019-02-19T18:24:22+00:00 febrero 19th, 2019|Cuentos|0 Comments

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