Kairos

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“The silence between the notes” Ludwig van Beethoven.

¿Qué es el silencio? Un día descubrí que va más allá de la falta de sonido. Estás escuchando como un orador hace su discurso, sus gestos, su tono de voz, su puesta en escena te atrapa, sus palabras te llegan porque el tema te interesa pero en un instante hace una pausa calculada, buffff. Ese es el momento que un discurso bueno se convierte en memorable, cuando estás metido de lleno en la explicación y esa pausa te hace pedir más, quieres más. Quizás hayan sido décimas de segundo pero un resorte te haría saltar de la silla si no estuvieras en público. Es el momento mágico de la sesión. Aquel que sabe gestionar los silencios te tiene en su mano.

Mientras escribo este post de fondo suena Moonlight Sonata de Beethoven. No entiendo nada de música, tengo el oído negado para esto, pero si entiendo de sentimientos y ese compás al piano me transporta a un campo de trigo al inicio del verano cuando está en todo su esplendor donde una ligera brisa hace que baile al son que le marcan las teclas martilleando suavemente las cuerdas, cuando de repente todo se va, no! Ahora no! Quiero seguir en ese prado donde encuentro la paz, ese silencio me ha hecho darme cuenta que necesito más, que no quiero parar. Volaba mi imaginación transportándome por los aromas de la hierba recién cortada y el silencio, esos dos segundos de vacío, han hecho darme cuenta que es lo que quiero en este momento, sentirme otra vez libre. Mis manos recorren el teclado independientes de mi mente, ella se ha marchado a recorrer bellos parajes a la luz clara de la luna, ¿podemos estar en dos sitios a la vez? ¿Podemos dejar volar tanto la imaginación como para separar cuerpo y mente? Me siento liviano, no estoy aquí porque la música me transporta allí donde quería el maestro, él decía que era Dios quien le había dejado sordo para poder dictarle las notas. Todos somos uno, cada uno de nosotros tiene un deber en esta vida y cuando lo realiza deja este cuerpo para seguir el camino. Dios eres tú. No imagino un placer mayor que poder tener este deber, crear algo tan maravillo como esta sonata o sinfonías que nos dejó. Estuvo en la tierra para dejar un mundo mejor, no pueden haber guerras a la par de escuchar estas notas, estos silencios. La belleza es demoledora, incluso dolorosa. Mis dedos siguen añadiendo letras a la pantalla, no sé ni lo que escribo, dejo de pensar para sólo sentir, veo sonrisas, ojos iluminados, seres queridos. Experiencias así hacen plantearte que hemos venido a hacer y que estamos haciendo.¿ Como somos capaces de destruir algo tan maravilloso como la vida misma? La sensación de paz me envuelve, no quiero dejar de escuchar ese tintineo, pero es momento de volver.

Apago la música para seguir escribiendo centrado en mis pensamientos, mejor no, la dejaré de fondo, quiero seguir sonriendo. No sé qué he escrito, la inspiración ha hecho el resto, lo voy a dejar tal y como está. Todo lo que escribo es como yo veo el mundo, ni pretendo aleccionar, ni se me pasa por la cabeza querer cambiar ningún pensamiento. Sólo es lo que yo siento, lo que imagino, mis experiencias, mis miedos.

No creáis nada de lo que digo, experimentar vuestra propia vida, no podéis vivir ninguna otra, el resto de los papeles ya tienen propietario.

El silencio es mucho más que la ausencia de sonido. El silencio interior es el que te muestra cómo eres, es el que deberíamos escuchar. No es posible describir con palabras cuando escuchas el silencio, es una sensación que va más allá de los propios sentidos. Una caída al vacío, un dolor en el pecho. No es fácil llegar allí, estamos rodeados de interferencias, ajenas pero sobre todo propias, nuestros propios ruidos, aquellos que generamos en nuestras mentes, aquellos que van y vienen a su antojo, aquellos que nos hacen vivir del pasado o proyectarnos al futuro. El silencio interior es el momento en que estás totalmente en ti en el momento preciso, el momento en que estás. No hay nada más, no oyes nada, no dejas que tus pensamientos se queden a generar ruido dentro de tu cabeza, simplemente estás.

Es en ese preciso momento que sabes que eres parte de un todo, que estás unido a todo aquello que te rodea, como una enorme masa de energía que hace que sientas a la vez fuerza y sencillez, paz y confianza, amor porque sabes que nunca estás sólo. Es el momento de escuchar nada, es el momento de sentir todo.

Salut!!!
By | 2018-05-25T11:01:15+00:00 agosto 26th, 2015|Sin categoría|0 Comments

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