No podemos resolver los problemas con el mismo…

No podemos resolver los problemas con el mismo…

Esta mañana me he vuelto a tropezar con esta frase de Albert Einstein. “No podemos resolver los problemas con el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”. Existe alguna variación a ésta cambiando pensamiento por conocimiento. Cambia completamente el significado y, por ende, la resolución. Es cierto que podemos cambiar el pensamiento sobre algo pero no siempre tenemos el conocimiento diferente para solucionar un problema.

Pero ¿y cambiar el pensamiento?

Quizás pueda parecer una tarea complicada y llena de dificultades. No lo voy a negar, no es fácil cambiar un pensamiento cuando éste ha decidido quedarse para jodernos la vida. Somos así, si algo viene a fastidiarnos somos tan estupendamente tozudos que nos arraigamos a ello para no salir de nuestra depresión conjunta. Es más fácil decir que el mundo está en contra nuestro que no enfrentarnos de cara. Pero es más fácil de lo que nos creemos. Se cambia y ya está. Es probable que por esta sentencia me den el Nobel de algo, llamadme por la tarde que no suelo madrugar.

¿Es de valientes cambiar un pensamiento para encontrar una solución?

Si me permites, para mí es de valientes no cambiarlo y quedarte con el problema. Parece que digas: “dejad que los problemas vengan a mí, que tengo la espalda grande”. De entrada lo que tenemos que asumir es que los problemas nos los creamos nosotros. Lo que pasa a nuestro alrededor es…lo que pasa a nuestro alrededor (otra para el Nobel). Lo que nosotros vemos, oímos, sentimos, interpretamos es aquello que sucede pasado por nuestro filtro. Y este filtro está compuesto de tantas cosas que lo que, al final, nos llega (a veces) poco tiene que ver con lo que ha pasado. Valores, creencias, sentidos. Por lo tanto, es nuestra interpretación de la realidad la que nos hace sentir una cosa u otra. Y también las cosas positivas, si algo nos mueve de forma positiva es porque lo interpretamos así.

De hecho no estoy diciendo nada nuevo. La realidad es una, interpretaciones hay una por cada uno de nosotros.

Pongamos ejemplos.

Sabes que soy radical a la hora de hablar así que será tu interpretación de lo que digo si piensas que soy un sobrado o estoy loco (de esto último hay documento gráfico)

Digamos un problema grave. Tienes un accidente y pierdes una pierna. Es una gran putada (esta frase es mi interpretación del asunto, me gusta tener dos piernas). Y seguro que se tiene que pasar un duelo, como en cualquier pérdida. Pero ¿y luego? ¿qué hacemos? Supongo que habrá una gran escala de grises en cómo tomárselo, pero si fuera blanco o negro: o me meto en la cama para siempre llorando y echando de menos la pierna que ya no está, o busco alguna alternativa como una prótesis y, sobre todo, me cuido de la otra porque va a ser ella la que me lleve.

Pues lo mismo cuando rompes con tu pareja. Me deprimo hasta el límite de escuchar a Maná día y noche o lo tomo como una oportunidad de empezar una nueva aventura, una nueva manera de ver la vida, una nueva historia. Y no me vale que me digas aquello de: “era el hombre/mujer de mi vida” entre sollozos y encogimientos de corazón; pues ya no lo es, así que “pa lante”.

Vale guapito de cara y ¿cómo carajo cambio un pensamiento?

Esta es la parte que nos complicamos porque no usamos todo nuestro potencial. Con nuestro cerebro podemos hacer lo que queremos, pero no estamos acostumbrados a hacerlo. Te voy a dar algunos tips que me han servido, eso no quiere decir que te sirvan a ti. No me creas, sólo experimenta.

Visualizar

– Me visualizo en la situación, sintiendo lo que sentía en ese momento. Todo, misma luz, mismo sonidos, misma sensación, misma temperatura. Y me visualizo sin pensar en aquello que pensaba y me creaba el problema, elimino la creencia. Con un poco de práctica lo convertirás en uno de los tesoros más preciados.

Voz

-Cuando mi voz interior me machaca diciéndome que soy tal cosa o que no puedo hacer tal otra, la hago hablar en pasado (yo era tal cosa o no podía hacer tal otra) o en tercera persona (él es tal cosa o no puede hacer tal otra) o las sumo (él era tal cosa o no podía hacer tal otra). Funciona, nuestro cerebro graba esto como si fuera una creencia. Igual que ha grabado la que nos jode.

Pero…

-Otro truco es usar el pero-efecto. Cuando tu voz interna pone un obstáculo no dejes que se calle y que siga diciendo…”pero” y le añades algo positivo. Por ejemplo: hay una gran comunidad en el mundo donde yo era el presidente de honor (una especie de masones de la tontería) que tenemos una frase favorita: “yo no valgo para ligar”. Somos legión. Puedes seguir con ese discurso y quedarte sólo o, como se te acerque alguien, vas a pensar que es por tu dinero. O puedes cambiar el discurso: “yo no valgo para ligar pero soy un genio con las letras y es otra forma de acercarme a la gente con la que quiero…” Rellénalo tú.

¿Todo se basa en un pensamiento? Emoción

Esta es la aparte más espiritual del post. Podemos cambiar la percepción sobre algo (y también sobre un problema) cambiando la emoción que tenemos sobre ello. Palabras como odio, rabia, ira, miedo son emociones que tildamos de negativas. Y son modificables. Alguien me pude decir, “es que yo tengo un miedo irracional a..”. Muchos miedos son irracionales, pero tienen una fuente de donde bebieron para quedarse. Son, con casi toda seguridad, los más fáciles de quitar. Un miedo racional es algo pensado y que “deseamos”. Uno irracional se puede eliminar.

Odio

También alguien puede decir que siente odio por alguien que le ha hecho daño. O rabia por una situación que le afecta. De entrada nadie puede hacernos daño (como nadie puede hacernos felices) y si algo te afecta es porque tú quieres. Y permíteme la licencia, no digo que sea algo consciente (a veces sí), pero es algo tu mente hace para que te afecte.

Voy a tratar de dar mi opinión de porqué creo que sentir odio por alguien es absurdo. Imagina que yo he hecho algo que te ha herido (has permitido que te hiera, espero que ya vayas viendo mi manera de pensar). Y tú sientes odio por mí. Hay dos soluciones: la primera es la más hilarante; no me dices nada ni haces nada y sigues sintiendo odio por mí siempre. Por lo tanto, a mí me afecta cero porque no tengo ni idea de tu sentimiento y a ti te quema por dentro. ¿Ves lo absurdo? La otra opción es que me lo muestres, para ti es igual, te quema por dentro y, en este caso, lo exteriorizas. Para mí o me importas y puede que busque la manera de entender que ha pasado y buscar una solución o me la suda y paso. Por lo tanto, a ti te sigue quemando y a mi plim. Absurdo.

Y aquí es donde me dices “es que no puedo controlarlo”. No estoy diciendo de controlarlo, digo de no sentirlo. Controlarlo es como meter a un perro rabioso en una jaula, o se muere dentro consumido por su rabia o destroza la jaula y…aparta.

Todo se basa en dos cosas: El amor y el desapego

Pero esto da para otro post. Quizás otro día

Salut!!!

By | 2019-01-15T17:20:52+00:00 enero 15th, 2019|Post|0 Comments

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