Todo empezó boca abajo

Todo empezó boca abajo

Este es el primero de la serie de doce posts que quieren mostrar, a mi manera, mi proceso de mirada interior. Por qué inicié este viaje y hacia dónde me está llevando. Y en ellos te hablaré de aquellas personas que han estado por voluntad propia o por casualidad en mi camino. Ayudando, quizás, si saber que lo estaban haciendo. Son profesionales que el azar, el destino, el universo o un web pusieron allí. No han sido los únicos pero representan a todos. Es una muestra que tú debes hacer tu camino y que, como dice un proverbio africano, “si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”.

El inicio

Era Noviembre de 2011, una mañana me llama el director de recursos humanos a la sala de reuniones. Estaban él y el director general. Lo primero que pensé fue “Supervivencia, si alguien sale vivo de aquí que seas tú”. La reunión duró muy poco. El director general cogió la palabra y dijo “Eres un profesional enorme, de lo mejor que hemos visto pero no te aguantamos. Te vamos a despedir. Pero lo queremos hacer con calma, ¿Cuándo te quieres marchar?” “El verano del año que viene” dije. A final fue finales de abril del 12. Un despido en diferido, ironías de la vida.

Aquello me dio tiempo para preparar que iba a hacer; con mi vida, lo de hacerles daño sólo fue un flash que duró unas semanas. Venía de un período muy oscuro en mi vida, viviendo en una montaña, sin respetarme para nada, respetando lo justo al resto del mundo para sobrevivir en comunidad. Seguía pensando que mi vida profesional podría girar en torno a lo que sabía hacer y, para ello, era necesario hablar inglés de manera fluida. Así que me hice una de las preguntas que más trascendencia ha tenido en mi vida, lo he sabido a posteriori: O te compras una moto o te vas a estudiar inglés. Y la moto esperó.

Decisión

En Enero de 2012 empecé a valorar la posibilidad de irme un período largo. Me iría bien para el idioma, cosa que el tiempo me quitó la razón, y para mí. Las opciones eran claras, cualquier parte del Reino Unido servía para mi propósito. Hándicap: estaba como a dos horas de avión y si me daba morriña me volvía. ¿EEUU? ¿Qué quieres que te diga? Dicen que controlan todas nuestra comunicaciones por lo que, elegantemente, voy a omitir lo que pienso de ellos. Apareció la oportunidad de Canadá, me fascina este país ¿Por qué? Pues porque hablan dos idiomas sin pegarse, tienen una naturaleza alucinante, tienen un nivel social e intelectual altos y no nos van diciendo que son el ombligo del mundo. Pero me tiró para atrás el frío, la idea era ir de Junio a Diciembre y estar bajo cero siempre me ha parecido ilegal. Además surgió el comentario random de mi profesora de inglés en el pueblo. De refilón, sin venir al caso, la conversación ya había sido encaminada hacia otro sitio, soltó; ¿y Australia?

Australia

Y allí empezó la aventura, la gran aventura en solitario de mi vida hasta ahora. Incluso mi creatividad se acrecentó en aquello días; para siempre en mi memoria una de mis frases absurdas. Mi padre me dijo que porqué me iba tan lejos y mi reacción fue: “yo voy a estar tan lejos de mi culo como siempre, soy vosotros los que estaréis lejos”. Con el tiempo supe que aquella frase tenía mucho más peso que querer ser irónico.

Mis dotes para la búsqueda en internet en aquellos tiempos rivalizaban con mi habilidad de mantener quince pelotas de tenis en el aire mientras silbaba alguna canción de la tuna con los ojos cerrados. O sea, negativa. Así que me puse con aquello que se llamaba Facebook y busqué algo que me diera una pista. Y lo encontré.

Byron Bay

Había una pequeña comunidad de españoles en Byron Bay. Pequeño inciso. Byron Bay se merece algo de pausa. ¿Te imaginas un pequeño pueblo de casas bajas, dónde vas descalzo, lleno de tiendas hippies, con música en directo esquina si esquina no, con una playa alucinante del pacífico sur, en la cual, si te apartas algo de la zona “civilizada” compartes arena con los canguros, donde todo va despacio y donde, cada noche, la gente se acerca a la playa para ver, entre cánticos tántricos y silencios, una de las puestas de sol más bestia que hayas visto? Pues eso y más es Byron Bay.

Esa comunidad de Facebook la gestionaba una chica de El Masnou, yo me considero de Vilassar y tuve la sensación de cercanía, de vecindad. Bastante absurdo, por cierto. Yo no había estado nunca en El Masnou y ella estaba en la otra punta del mundo. En fin, el ser humano… Pues me puse en contacto con ellos para pedir algo de información. De ese primer contacto surgió el resto. En menos de un mes tenía mi visado en casa y los pasajes de avión comprados. Tenía academia donde estudiar y sitio donde dormir. Sólo quedaba esperar para salir de Barcelona y vivir seis meses en Brisbane. Algo de mi historia allí en el próximo post, ahora os muestro a quien me hizo tan fácil irme a la otra parte del mundo, a vivir boca abajo.

Marta Caparrós

Ella es Marta Caparrós, hablamos mucho por correo los meses previos y la conocí al mes de estar en Australia, sabía que tenía que ir a Byron a conocerla y tener alguna idea de que era aquel pueblo del que todo el mundo habla. Después de unas horas de bus llegué al punto de encuentro. Lo que más recuerdo cuando la vi es su sonrisa, su melenaza, que iba descalza y que emanaba energía por cada poro de su piel. Y que la conocía todo el mundo. Paseamos, hablamos, comimos juntos, incluso me enseñó su casa. Y por la tarde, autobús y para Brisbane. Sin saberlo, ni ella ni yo, conocí a quién me dio mi primer empujón para cambiar mi vida. Y puedes pensar que si no hubiera sido ella hubiera encontrado otra manera de llegar. Por supuesto, no lo niego, pero fue ella (y después su equipo) la primera persona externa a mi vida en aquel momento a quien “culpo” de mi mirada hacia dentro, del inicio de mi crecimiento personal, y por ello siempre será un referente.

Por eso y por lo que ha construido. No voy a ser yo quien biografíe la vida de Marta (bueno si quieres podemos hablarlo ;)). En la red está su historia. Sólo algunas pinceladas. Alguien que se ha construido a sí misma, inconformista, exigente, clarividente. De la nada ha montado una empresa (AUssieYouTOO) y todas aquellas que le siguen. Colabora con aquellas personas que quieren ir a Australia (y otros países) a estudiar. Da trabajo a más de cuarenta personas. Y sigue emprendiendo. Lo dicho un referente.

Ps.:

Este post lo escribí hace unos días, antes que saliera un artículo en El País con un título demasiado oportunista. Me divertí leyendo los comentarios en varias de sus redes sobre el hecho que la tilden de millonaria. Y ella intentando bajar el suflé. Pero me hizo pensar, alguien que genera riqueza, que da trabajo, que aporta facilidad a los que quieren bajar al pacífico sur, que se rodea de gente con un buen rollo alucinante, que vive en un paraíso donde curra duro pero también surfea y se divierte, y que le espera un 2019 más que especial. Pues sí, es millonaria. Lo que pasa es que hay gente que es tan pobre que sólo tiene dinero.

Gracias Marta (y a todo tu equipo).

Salut!!!

By | 2019-01-22T19:25:33+00:00 enero 22nd, 2019|Colaboración|0 Comments

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