¿Y si te responsabilizas de tus emociones?

¿Y si te responsabilizas de tus emociones?

Esta reflexión puede provocar cierta polémica por el momento de búsqueda del conocimiento interior que estamos viviendo. Hablo con diferentes personas y lo que (casi) todos buscan es la felicidad, ser felices. La pregunta es ¿y por qué no lo eres? Buscamos la felicidad fuera, donde no está; queremos que otros rellenen nuestro vacío interior. Por lo que estamos poniendo la responsabilidad de nuestro bienestar en los otros, incluso en cosas: “ahora que me he comprado la moto seré feliz” (Wow, espero que no te la roben).

Las respuestas

Quizás ya haya hablado mucho de este tema, pero es mi historia y seguiré explicándola. Yo descubrí que la felicidad no podía depender de lo que tuviéramos fuera cuando me marché a Australia. Allí fue la primera vez en mi vida en que estuve solo, vale es un país maravilloso con un montón de gente, pero yo era incapaz de comunicarme. Pasaron semanas hasta que tuve la suficiente destreza como para poder hablar su idioma (más o menos), y me dio mucho tiempo para pasear y pensar en los episodios que había vivido los últimos años. Divorcio, tres mudanzas, varios empleos, idas y venidas de personas. Recordaba los momentos que había sido feliz y los que no y el patrón era parecido. Era feliz cuando, alrededor mío, había gente que me aportaba emociones o cosas. Y la felicidad se desvanecía cuando no estaban. Y algo hizo saltar la alarma, aquello no podía estar bien. Obvio que en el hemisferio sur no encontré la respuesta, sólo la pregunta. Aquí hago un paréntesis: en una clase, un tiempo después, recibí una de las grandes lecciones de mi vida condesada en una frase (yo que soy de pensamiento crítico y de darle vueltas al coco). Juan Antonio Melé nos dijo: “Nos pasamos la vida buscando respuestas cuando lo que pasa es que no nos hacemos buenas preguntas”. En fin, una carga de profundidad.

Mi certeza

La vuelta a casa fue el inicio del camino de la búsqueda de esa felicidad. Como resumen habría que decir “sólo has de mirar dentro”. Ya, seguramente sea eso, pero mirar dentro es donde más daño hace. Es la parte complicada, es aceptar que somos responsables de todo lo que nos pasa y que no podemos “echar las culpas” a nadie. Y, para mí, es así; nadie puede hacernos feliz, como nadie puede hacernos daño. Incluso más, no podemos ni hacer feliz ni daño a nadie. Ya es hora de dejar de responsabilizarnos de las vidas de los demás y empezar a poner el foco en la nuestra.

¿Cómo lo hago?

Y alguno preguntará, vale te compro la idea y ¿cómo lo hago? Y esa es la pregunta que te hago yo a ti, ¿cómo haces para estar feliz? ¿Cómo lo sabes que estás feliz? Y no te vayas a la cabeza, busca en la emoción en sí, busca en aquello que te dices, en aquello que tu cabeza te muestra en imágenes o sonidos, en aquello que te mueve, te hace sentir. Obsérvate, párate un instante y comprueba que has hecho para estar feliz. Imágenes, voces, sonidos, piel, incluso a qué huele o a qué sabe. Y poténcialo, dale más luz a todo, sube el volumen y dale claridad al tono, haz que esa emoción que se mueve gire más rápido y llene todo tu cuerpo. Si compruebas que la sensación crece es que estás encontrando lo que tu cerebro hace para estés feliz. Y ahora sólo es cuestión de repetirlo para volver a sentirlo.

Responsabilízate

Te das cuenta que todo lo haces desde dentro, que todas las emociones no son más que reacciones tuyas a sucesos que tienes. Que no puedes culpar o dar las gracias a nadie de tus emociones porque son tuyas y son diferentes a todas las de los demás; son tuyas.

Emociones buenas o malas. Mejor sin apellidos

Acabo con una última reflexión muy mía. No me preguntes si tengo que respuesta que ya te digo que no. Por nuestras creencias etiquetamos las emociones en buenas y malas. O algo así. Por lo tanto, para la mayoría, sentir felicidad es bueno y tristeza es malo. Pero, por algo las sentimos, ¿no? Y buscamos la forma de sentir las “buenas” y nos peleamos con las “malas”. ¿Y si se trata sólo de sentirlas? ¿Y si se trata de aceptarlas? ¿Y si se trata sólo de observarlas, abrazarlas y agradecer que vengan? ¿Y si sólo se trata de que forman parte de nosotros y que preguntándonos qué hace allí podemos honrarlas y que fluyan hacia dónde queramos?

No sé, quizás sólo son reflexiones de una tarde de invierno después de un trance profundo

Salut!!!!

By | 2019-01-29T21:30:58+00:00 enero 29th, 2019|Post|0 Comments

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