Persuasión vs Manipulación

Persuasión vs Manipulación

En PNL sabemos que la experiencia sensorial es lo que da valor a las cosas. El nombre que le pongamos depende de nuestro mapa mental y del aprendizaje que hemos adquirido con el tiempo.

Vale, te acabo de lanzar un rollo teórico bastante completo. Lo que quiero decir que cada uno, desde su experiencia, le da significado a cada palabra. Por esto, te voy a explicar MI VISIÓN de la diferencia entre persuasión y manipulación. Y ni tiene que ser la tuya (de hecho si la quieres te la regalo) ni es lo que dice la mayoría ni es lo que teorizan los teóricos estoicos y proteicos del conocimiento humano.

Siento que hay una línea muy fina entre las dos acciones. Luego te explico que las separa. Ahora una historia para darle color a este post.

La primavera de mi último año en EGB (para los milenials, buscadlo) y no tenía ni idea de qué iba a estudiar el siguiente año. Mi única preocupación era seguir con mis compañeros y aprovechar los cuatro siguientes años para seguir pensando en nada y ya veríamos dónde me llevaría la Universidad. Esa era una constante con aquellos que teníamos de vocación dejarnos llevar. Un día llega mi padre y me dice que la empresa donde trabaja ofrece unos estudios de Formación Profesional (milenials…) becados y con posibilidad de entrar a trabajar allí una vez acabados.

Yo tenía el conocimiento para pasar el día. Empezaron a explicarme “lo bueno” de aquella decisión: colegio pagado, buena escuela, trabajo en un futuro cercano. Pero se “olvidaron” de contarme aquello que no era tan bueno (o lo que era una mierda pero estamos en horario infantil). Empezó el bombardeo de consejos varios sobre lo bueno que era trabajar en esa empresa, que los estudios me abrirían puestas importantes en la Universidad. Algo tan básico como que iba a perder el contacto con los amigos de la básica no salió en ningún momento, que tendría que cruzar Barcelona entera cada mañana cuando el transporte público era desesperante o que al cuarto año, con diecisiete, estaría trabajando y estudiando todo el día y mis vacaciones de adolescente quedaban sesgadas para siempre no era oportuno que saliera.

Sí, fui manipulado a tomar una decisión que ya estaba tomada hacía varias semanas.

Hubo un examen previo de entrada. La presión era tan alta por entrar que en ningún momento se me ocurrió hacerlo mal.

Agradezco a mis padres que pensaran en mi futuro. No es eso. Es el hecho que “tomé” una decisión en la que, en los primeros años, no veía el beneficio por ninguna parte. Hice algo que no quería hacer y lo hice porque otros lo querían. El beneficio era para ellos (aunque toda la familia lo tuvo).

A partir de allí todas las decisiones que he tomado se han basado en mi criterio. En qué me beneficiaba a mí. Qué me aportaba. Y muchas de estas decisiones no han sido porque un día se me encendiera la bombilla, también han sido porque otros me han “convencido” de la bonanza de esa decisión, pero ninguna de ellas ha sido tomada en contra de mis expectativas. Luego, algunas de ellas, han sido un estrepitoso fracaso pero el tema de las expectativas y la frustración lo dejo para otro momento.

Mi visión de esta teoría es que manipular es conseguir que alguien haga algo que, puede, que no quiera hacer y que le reporte beneficio 0, incluso pérdida. Persuadir, por esto lo de la línea tan fina de separación, es conseguir un win-win. Incluso pensar en algo que la otra persona quiere hacer pero todavía no sabe que lo quiere hacer.

Para persuadir hay que ser valiente y no sólo poner sobre la mesa las cosas buenas que pueden desprenderse de la acción. La valentía (y también la vulnerabilidad) es en poner sobre esa mesa las cosas que pueden salir mal, los acontecimientos que pueden hacer que hayas algunas pérdidas. Mostrar todos los escenarios posibles y demostrar cuál es el que quieres llegar y por qué es beneficioso, también para la otra persona.

La habilidad de mostrar aquellos argumentos que van a demostrar que puede que las cosas no sean tan de color de rosa recae en la seguridad de qué tienes una respuesta que los disminuye. A parte de tener carisma, elocuencia, saber estar, presencia y habilidad en el lenguaje no verbal un arma potente que tiene la persona persuasiva es saber, de antemano, que es aquello que te van a contra argumentar y adelantarse a su interlocutor.

Posiblemente, si mis padres me hubieran puesto el escenario real de las cosas, que sería duro, que cambiaría muchos hábitos, que debería conocer a gente nueva, que se acabaron las vacaciones de tres meses y lo hubieran contra argumentado, quizás, con que aprendería un oficio que me ayudaría a madurar, que tendría la oportunidad de hacer nuevos amigos o que de muy joven (cuando tienes más capacidad de adaptación) estaría habituado a la vida adulta, quizás y sólo quizás, hubiera disfrutado mucho más de una decisión que hubiera puesto en valor.

Salut!!

By | 2020-05-18T10:14:47+00:00 mayo 18th, 2020|Post|0 Comments

Leave A Comment